jueves

Prólogo de Federico

                         

Este Poema  de Federico es una de mis plegarias preferidas.

Sus versos los adopté como míos... hace ya muchos capítulos

y este corazón otoñal hoy los comparte contigo...

              LaMedina.Valientina

  Mi corazón está aquí, Dios mío.

Hunde tu cetro en él, Señor.

Es un membrillo demasiado otoñal y está podrido.

Arranca los esqueletos de los gavilanes líricos

que tanto, tanto lo hirieron, y si acaso tienes pico

móndale su corteza de hastío.

Mas si no quieres hacerlo, me da lo mismo,

guardate tu cielo azul que es tan aburrido.

El rigodón de los astros. Y lo Infinito,

que yo pediré prestado el corazón de un amigo.

Un corazón con arroyos y pinos, y un ruiseñor de hierro

que resista el martillo de los siglos.

Además, Satanás me quiere mucho.

Fue compañero mío en un examen de lujuria,

y el pícaro buscará a Margarita ‑me lo tiene ofrecido‑.

Margarita morena, sobre un fondo de viejos olivos,

con dos trenzas de noche de estío,

para que yo desgarre sus muslos limpios.

Y entonces, ¡oh Señor!

seré tan rico o más que tú, porque el vacío

no puede compararse al vino

con que Satán obsequia a sus buenos amigos.

Licor hecho con llanto. ¡Qué más da!  Es lo mismo

que tu licor compuesto de trinos.

Dime, Señor, ¡Dios mío!

¿Nos hundes en la sombra del abismo?

¿Somos pájaros ciegos y sin nidos?

La luz se va apagando. ¿Y el aceite divino?

Las olas agonizan. ¿Has querido jugar

como si fuéramos soldaditos?

Dime, Señor,

¡Dios mío!

¿No llega el dolor nuestro a tus oídos?

¿No han hecho las blasfemias babeles sin ladrillos

para herirte, o te gustan los gritos?

¿Estás sordo? ¿Estás ciego? ¿O eres bizco de espíritu

y ves el alma humana con tonos invertidos?

¡Oh Señor soñoliento!

¡Mira mi corazón frío como un membrillo

demasiado otoñal que está podrido!

Si tu luz va a llegar abre los ojos vivos

pero si continúas dormido, ven, Satanás errante,

sangriento peregrino, ponme la Margarita

morena en los olivos con las trenzas de noche de estío,

que yo sabré encenderle sus ojos pensativos

con mis besos manchados de lirios.

Y oiré una tarde ciega mi ¡Enrique! ¡Enrique! lírico,

mientras todos mis sueños se llenan de rocío.

Aquí, Señor, te dejomi corazón antiguo,

voy a pedir prestado otro nuevo a un amigo.

Corazón con arroyos y con pinos.

Corazón sin culebras ni lirios.

Robusto, con la gracia de un joven campesino,

que atraviesa de un salto el río...

Federico Gª Lorca

24 de julio de 1920. (Vega de Zujaira.) Granada

  LaMedina.Valientina

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